Historia del camino

Caminos de peregrinos, cruzándose en dos sentidos opuestos

El Camino Real que Ignacio siguió tras su estancia en Navarrete coincide con el que hoy llamamos “Camino de Santiago” que transita por Cataluña, Aragón, Navarra y la Rioja. No sabemos cuántos peregrinos hacia Santiago se cruzaron con Ignacio, pero tuvo que sentirse más de una vez “a contracorriente”, al marchar en sentido inverso al de los que peregrinaban a Compostela. Un rasgo muy propio de Ignacio fue respetar la conciencia y el camino de cada uno pero, si él tenía que ir “a la contra”, no lo dudaba, lo hacía a mayor gloria de Dios, lo mismo que todo cuanto emprendía.

Hoy te proponemos con esta guía vivir la experiencia de Ignacio, a contramarcha. Te cruzarás con otros peregrinos, porque el suyo es también nuestro camino… pero en el sentido contrario a las flechas amarillas que apuntan a Santiago y que irás encontrando en tu trayecto. Al igual que Ignacio de Loyola, nosotros buscamos otro horizonte, otro destino. Tal vez deseamos llegar a Jerusalén, como él, ¿por qué no? Pero antes de eso, te animamos a que llegues hasta Manresa, hasta la Cueva, y que hagas como Ignacio un parada en tu vida, para descubrir cómo Dios enseña a caminar “como si fuese nuestro maestro”, tomándonos de la mano.

Para Ignacio, Jerusalén era la tierra de Jesús, una forma de entablar una relación más estrecha con él, de confirmar su adhesión personal que brotaba de la experiencia vivida de los Ejercicios Espirituales. No se trata de una mera asimilación de los valores evangélicos o adoptar un proyecto atractivo de mejorar nuestro mundo. Lo que Ignacio quiere es un compromiso serio al “servicio de nuestro Señor Jesucristo”.

A lo largo del Camino Ignaciano tendrás tiempo y espacio espirituales para descubrir tal vez cuál es tu “Jerusalén” o lo que puede significar para ti la diferencia entre “trabajar en el Reino” o “servir a Jesús”. O quizás este recorrido por el Camino te ayude a librarte de una serie de “anclajes” que te impiden “subir más alto” y “llegar más lejos” en la vida. Por experiencia te podemos asegurar que el Camino tiene sus sorpresas: si te dejas llevar con generosidad, recibirás también en abundancia.

¡Mucha suerte!